16. SÓLO ANTE EL PELIGRO…

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Dado que Juanito había decidido trabajar desde casa, tenía que buscar las herramientas que le permitiesen hacerlo de una manera eficaz y productiva.

Decidió por ello ponerse a investigar sobre qué novedades había en el mercado en relación a presentaciones digitales, nuevos recursos formativos, metodologías innovadoras e impactantes para presentar a clientes sus proyectos… y es que al final, el hecho de ser freelance, requería que Juanito fuese un buen comercial y supiese presentarse bien ante sus potenciales clientes.

Ya había tenido que ir en varias ocasiones a diversas empresas para ofrecer sus servicios, por lo que cada vez tenía más soltura en ese tipo de reuniones. Sin embargo, le preocupaban un poco las exposiciones ante grupos grandes de personas, pues no estaba tan acostumbrado a hablar en público.

Decidió buscar en la pingüired algunos consejos prácticos para cuando tuviese que enfrentarse a una situación así:

  1. Prepárate.

Parecía obvio, pero Juanito era el claro ejemplo de que ya se había “subido a un escenario” sin tenerlo todo preparado ni haber investigado como estaba haciendo ahora. Y es que como bien decían por la pingüired, debía tomarse su tiempo para conocer al público, saber a quién se dirigía y cómo debía hacerlo. Cuando Steve Jobs preparaba sus legendarias charlas, al parecer pasaba días y días preparándose y preguntando a otros qué opinaban. Así que antes de enfrentarse a una próxima reunión, escribiría en un papel todo, leería y repasaría sus notas y practicaría hasta tenerlo dominado.

  1. Entiende tus miedos.

Uno de los mejores consejos que encontró fue que debía entender sus miedos y la biología que está detrás de ellos. Es importante reconocer que es normal sentir un poco de ansiedad cuando cientos de ojos te están mirando: tu cerebro cree que estás en una situación problemática, y se activa la adrenalina de tu cuerpo. En vez de dejarse llevar por esas sensaciones, debía respirar hondo durante 3 segundos, aguantar la respiración otros 3 segundos más y soltar despacio el aire. Lo probaría: haría esto un par de veces antes de salir a hablar en público y, cuando estuviese más calmado, le diría a su cerebro que no hay ningún problema en esa situación: “estas personas son tan sólo un grupo que quiere aprender de ti, nada más”, se repetiría.

  1. Suéltate.

Antes de hablar en público, debía salir con sus amigos, contarles sus temores, escuchar música, ver una película o, al fin y al cabo, relajarse y hacer lo que le gustase. Se ha demostrado que la música tiene un efecto especialmente beneficioso, y escuchar lo que nos gusta puede motivarnos y animarnos.

Otro ejercicio que que recomendaban era, por la noche, en la cama antes de dormir, hacer el ejercicio de respiración del punto 2. Cuando el cuerpo ya esté relajado, hay que imaginarnos la situación en la que debemos hablar en público con todo detalle, desde el principio hasta el fin, y pensando en cómo nos gustaría que sucediese todo. De esta forma se visualizará lo que ocurrirá y estaremos mejor preparados cuando llegue el momento.

  1. ¡No les aburras!

No debemos intentar instruir al público con nuestra infinita sabiduría: así sólo les aburriremos y perderán el interés por nosotros. En vez de eso, Juanito aprendió que debía mantener su discurso corto y simple, centrarse en organizar cada tema en varios puntos breves y enseñar lo que quiere decir con ejemplos y anécdotas. Así será más divertido para el que habla y también para los que escuchan.

  1. Párate… y respira.

Tomar profundas respiraciones entre un punto y otro de la explicación ayuda a calmar los nervios (sobre todo al principio de la charla). De esta forma, evitaremos hablar demasiado rápido y que las ideas se agolpen en la cabeza y no consigamos explicarnos bien. Además, pararnos y respirar durante unos pocos segundos mostrará al público que tenemos confianza en nosotros mismos y que no nos estamos apresurando.

  1. Convierte los nervios en entusiasmo.

Juanito leyó una historia que le entusiasmó (¡y nunca mejor dicho!). El autor de uno de los artículos que encontró por la pingüired contaba lo siguiente:

Soy una gran fan de los Juegos Olímpicos, y este truco lo aprendí gracias a ver las retransmisiones de este evento. Hace unos años mientras veía estos juegos, me di cuenta de que los reporteros siempre preguntaban lo mismo a los atletas antes y después de competir: ¿estabas nervioso? Y casi todos los atletas daban la misma respuesta: no, estaba entusiasmado. Estos competidores tomaban los signos de nerviosismo del cuerpo (manos temblorosas, músculos tensados, aceleración del corazón) y los reinterpretaban como señales de excitación y emoción.”

Conclusión: cuando vayas a hablar en público, grítate a ti mismo “no estoy nervioso, ¡estoy emocionado!”.

  1. No tengas miedo a tu público.

Hablar en público es básicamente como una conversación en grupo, sólo que con unas pocas más personas, y por supuesto, siendo tú el único que hablas. De hecho las personas que estén frente a ti están ahí porque quieren saber qué dices y les interesa. De otro modo, no se sentarían para escucharte, así que estarás en buena compañía.

 

  1. Sé capaz de cometer errores

No hay nada vergonzoso en cometer errores cuando estamos aprendiendo. Nuestro primer discurso sólo es eso: el primero. Así que no debemos preocuparnos si no hablamos como un conferenciante profesional. ¡Mejoraremos con el tiempo!

Si no estamos dispuestos a cometer errores, nunca seremos capaces de mejorar.

  1. Mira a tu público de uno en uno.

Mirar a toda tu audiencia y analizarlos es el peor enemigo de hablar en público. Es más fácil y efectivo mirar directamente a unas pocas personas mientras hablamos.

El mejor consejo que encontró Juanito era mirar a una sola persona al decir una frase y, al terminar, pasar a otra persona y hacer lo mismo; y así hasta finalizar el discurso. De esta forma, la sensación es de estar manteniendo una conversación con nuestro público. No estaremos hablándoles A ellos, sino CON ellos.

  1. Da las gracias al terminar.

El aplauso es un regalo, y cuando recibes un regalo, lo correcto es expresar lo agradecido que estás por ello. Por eso las charlas en público siempre deben terminar con esta simple pero poderosísima palabra: GRACIAS.

 

Después de poner en práctica todas estas técnicas, Juanito consideró que también debía investigar sobre los recursos que podía utilizar en este tipo de reuniones o ponencias. Quería ser innovador, impactante, llamativo. Y por ello decidió también echar un vistazo en la pingüired sobre las últimas tendencias en herramientas digitales para presentaciones. Y es que en el mundo actual, las cosas ya no eran como en su época glaciar. PingüiYork era otra era, otra generación; una generación en la que muchas veces no tenías ocasión de expresarte en más de 140 caracteres. Y por ello, era imprescindible ser directo y cautivador a primera vista.

Las herramientas que más le gustaron y en las que decidió especializarse eran:

  • Emaze: permite crear presentaciones y vídeos digitales y exportarlas a PPt, Pdf, Html…
  • Prezi: permite crear presentaciones virtuales en la nube
  • Powtoon: es un software online con el que se pueden crear vídeos y presentaciones animadas e interpretar lo que el usuario introduce en su interfaz, reproduciéndose caricaturas, cuadros de diálogo que el usuario haya escrito, etc. Es muy usado en el ámbito escolar y también por cibernautas que con vídeos caricaturizados quieren comunicar una idea a un público elegido.
  • Easely: es una herramienta que permite crear infografías gratuitamente mediante un área de trabajo en la web que ofrece funcionalidades como agregar texto, objetos, formas, entre otros.
  • Infogram: es una herramienta web que permite crear infografías y compartirlas en redes sociales o enlazarlas desde otro sitio web mediante la utilización de un código html.
  • Canva: es una herramienta realmente espectacular para diseñar y crear contenido web de todo tipo. Con Canva podemos crear carteles, posters, infografías, documentos, tarjetas de visita, covers de Facebook, gráficos, etc. y lo mejor de todo, ¡de forma muy sencilla!
  • Pixlr: es parecido a un Photoshop online y gratuito. Juanito descubrió que por ejemplo este programa nos permitía borrar el fondo de una fotografía.

 

CARMEN DE LIS

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