6. MI MARCA PINGÜINAL

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Ya había completado los primeros pasos, había organizado de manera fácil y comprensible, su breve trayectoria profesional y había conocido el mundo de la búsqueda de trabajo en internet.

Después de haber navegado durante largo tiempo en la red indagando sobre cómo elaborar su currículum, había encontrado algo que se llamaba Personal Branding. No sabía muy bien qué podía ser y decidió seguir leyendo.

Cuanto más leía, más encontraba la misma reflexión: “la primera impresión es lo que importa” y “sólo tendrás una oportunidad para dar una primera impresión”.

Se quedó meditando un rato y de pronto se dio cuenta: si el curriculum, algo concreto y estático daba la primera impresión, las redes sociales y aquello que él mismo publicara en la Pingüi-Red, daría la segunda, la tercera, la cuarta…en fin, ¡daría una imagen constante y permanente sobre cada pingüino!

Decidió seguir investigando…el Personal Branding comenzó a parecerle que tenía un gran impacto, mucho poder… entonces, se dispuso también a comprobar la imagen que, viendo los perfiles de mis amigos, tendría de ellos. ¿Sería cierto que podría describirles viendo lo que ellos mismos publicaban? Sus fotos, sus pensamientos, etc…

Revisó el perfil de Ferdinald Pingüinez, sus fiestas en la Universidad Pingüitense ocupaban gran parte de su muro en Facepingüi…parecía muy desenfadado, divertido… en algunas fotos aparecía haciendo bromas “poco divertidas” (para el que las recibía) incluso…sí, en esa juraría que se había pasado un poco con la bebida!…bueno, parece que Ferdinald era juerguista, bromista y poco serio…sin embargo, Juanito le conocía y aunque podía ser todo eso, en sus estudios era un chico muy brillante, había obtenido el número 2 de su promoción en Derecho Pingüinil! En realidad, no le pareció que Ferdinald se mostrara como realmente era: un pingüino comprometido con su futuro, responsable cuando tenía que serlo pero muy divertido en las reuniones de amigos.

Siguió analizando el perfil de otros amigos…a Cloe Pingüez le gustaba compartir sus pensamientos en un Pingüi-Blog de su creación. En su página pudo saber que sus intereses se dirigían hacia la filosofía, la psicología y, en ocasiones, la política. Decidió seguir leyendo. ¿Cómo podía ser que aquella chica socarrona, juerguista y despreocupada del colegio fuera tan seria y estuviera tan preocupada por el origen y evolución de las cosas más profundas del ser humano?

Empezaba a darse cuenta de lo que significaba SER y PARECER. La Pingüi-Red acogía todo y resultaba que siempre (o para casi siempre) permanecía en ella.

A partir de entonces, Juanito seguiría los consejos que las teorías del personal branding proclamaban para que la percepción que se tuviera de él fuera lo que realmente era o, por lo menos, lo que le gustaría que reconocieran en él. Sería, además, un buen ejercicio para clarificar sus ideas. ¿Cómo soy? y ¿a dónde me gustaría llegar? Identificar esos dos puntos le ayudaría a trazar el camino.

1. Lo primero sería saber cuáles eran sus valores. Todos tenemos unos principios y valores que nos describen, la dificultad está en identificarlos y actuar en consecuencia. Los escribió en una lista. Así sería más sencillo recordarlos y volver a ellos si tuviera alguna duda. Además, los pondría en orden para priorizar más rápido:

  • Transparencia
  • Honestidad
  • Responsabilidad
  • Innovación

2. Una vez tuvo claro qué tipo de pingüino era, llegó el momento difícil de saber a dónde quería llegar. Juanito quería llegar a ser un reconocido Ingeniero, encargado de grandes obras, significativas para el entorno y las personas que las usaran…

Se preguntó, dónde podría escribir o publicar imágenes en la Pingüi-Red para que se proyectara su imagen deseada. Buscaba que los demás no sólo le leyeran y vieran sino que hablaran de él en positivo, de sus habilidades, de sus experiencias, etc.

3. Para ello, antes tendría que identificar cuáles eran las habilidades más destacadas.

  • Era detallista, llegando incluso al perfeccionismo. Habría que explicarlo bien, poner todo en positivo, que no pudiera malinterpretarse. ¿Cómo podría transmitir esta cualidad? Tendría que ser muy cuidadoso, no cometer erratas en sus escritos, por ejemplo.
  • Era estructurado, no creía que fuera “cuadriculado” pero sí una persona con orden en sus pensamientos. Para ello, presentaría los temas de manera ordenada y con una lógica sencilla y fácil de seguir.
  • Era perseverante, lo mostraría en cada comunicación, elaboraría un calendario de publicaciones, algo que transmitiera periodicidad en sus acciones en la red.

4. Ya conocía sus habilidades, ahora sólo le quedaban dos pasos importantes. El primero ser activo en las redes sociales; difundir, trasladar, compartir las evidencias de sus habilidades. Debía pensar en la pingüi-Red como un gran escaparate.

5. El segundo paso, debería actuar de manera consecuente y persistir en la transmisión de esa visión de sí mismo. El desánimo no tendría cabida en su actitud!! Lograría, así, fortalecer su imagen en la Red.

Ah! Por último, ¡un detalle importantísimo! Tenía que revisar, en cada cuenta, en cada sitio web, la información personal que se vería de él. Hacer comprobaciones como si fuera otro pingüino pingüinauta cualquiera, sería un excelente ejercicio para chequear qué y cómo se veían sus perfiles. Se estima que aproximadamente más del 90% de los reclutadores utilizan las redes sociales para encontrar candidatos para los procesos de selección.

Buscando trabajo en las redes sociales

 

Un pequeño descuido podría dar al traste con todo su trabajo, no dejaría que un pequeño detalle empañase todos sus esfuerzos. “Una imagen vale más que mil palabras” recordó que su padre la había enseñado ya hacía demasiado tiempo.

Y la nostalgia de la era antes de la glaciación, le invadió. Esa noche, Juanito, descansó arropado por el recuerdo de su familia y amigos entremezclándose las imágenes de tiempo atrás y la modernidad del tiempo que había tenido la suerte de vivir gracias a su arriesgada aventura…

MARÍA TOVAR

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